El retorno de la Jedi

El dia que salí de allí fuí la persona más feliz del mundo, pero también las más desgraciada. Dejar un mundo de “niños” para enfrentarte a todo lo que ya conozco y lo que aun me queda por conocer, era lo más maravilloso pero también lo más aterrador.

Hoy, después de 4 años sin pisar ese edificio, y después de haber jurado y perjurado que no volvería, lo he hecho, he vuelto al instituto. La razón: recoger mi título de Bachillerato. En teoría, a los 2 años de haber salido de allí lo deberia haber recogido, pero no hubo llamadas ni avisos certificados, asi que pensé que aun no los tendrían. Hoy me he enterado que ese mismo año tuvieron problemas con los títulos, pero hoy, al fin lo tengo aquí.

Para poder llegar a tiempo a la secretaría del instituto he tenido que salir del trabajo sobre las 11:00 am, de paso he llevado unas botas al zapatero a ver si de una vez me las puedo poner.
Ha sido extraño volver a hacer el mismo recorrido que durante los 4 años que estudié allí hice. Los mismos árboles, los mismos taxis esperando en la puerta de Consultas Externas del Hospital, el parking del colegio de Sordomudos, y por fin las verjas del instituto. Al entrar me he tropezado con un profesor que tuve en matemáticas en mi 2º año de 2º de BUP (si, repeti 2º y 3º, ehem…). Creo que fué la unica persona con la que he aprendido algo relacionado con las matemáticas en toda mi vida. No me ha reconocido, pero él es inconfundible.
Al entrar, una horda de estudiantes pretendían salir por la puerta, probablemente para “pelarse” las clases e ir a la Mascletá, asi que en un segundo han llegado un par de profesores (uno de ellos tambien profesor mio de matemáticas de 1º que tampoco me ha reconocido) para frenar a los espabilados de los estudiantes.

Todos los que hemos ido a ese instituto sabemos lo mucho que trabajan las secretarias cuando no están desayunando, tomando café, almorzando o comiendo, asi que, para variar, he llegado a secretaría y he tenido que esperar unos 5 minutos hasta que me ha atendido la lista de turno. Lo grave es que yo era la única en la cola y que dentro lo que más se movia era una planta en una maceta …

Al final, y después de unos 10 minutos lo tenia todo listo. He salido de allí y he empezado a andar por los pasillos, echando un vistazo a las aulas. Todos los cuadros, todas las orlas están donde siempre, no ha cambiado nada. Mientras iba paseando, iban saliendo estudiantes de las clases, desde luego ninguno era conocido. He visto a algun profesor, pero ninguno de ellos era de los me dió clase a mi.

Dicho el adiós de nuevo mientras miraba al patio, me he dirigido hacia la puerta de salida, donde otros alumnos se habían apiñado para intentar salir. Cual ha sido mi sorpresa cuando un profesor se ha plantado delante de mi, impidiéndome la salida. He ido hacia la ventanilla al lado de la puerta y le he dicho a la chica que hay alli que por favor me abriera la puerta. Me ha mirado como pensando -”y ésta donde va??“-, pero lo que me ha preguntado ha sido que a que había venido. He puesto cara de -”Perdón???”- y le he dicho -” Pues, he venido a por mi título de bachiller…”-.
La mujer pensaba que intentaba largarme de clase!!! Le he soltado un -”Ya sé que aún soy joven, pero no como para estar aún aqui!”. Hubiera sido gracioso que llamara al jefe de estudios, desde luego. Si alguna vez vuelvo, le dejaré que lo llame, a ver que le cuenta.

He salido de alli otra vez triunfal, como si acabara de ver mis notas de COU, con la promesa de no volver a pisar ese suelo. Fueron los mejores años, pero también los más díficiles.

categorías: hipocondrias

4 comentarios al texto “El retorno de la Jedi”

  1. luman ha dicho:

    jajajajaja, algo te tenía que pasar, jajajaja, He estado esperando, leyendo cada linea hasta llegar al “momento hipocondria” jajajaja. Seguro que le echaste una de esas miradas de gilipollas, famosas tuyas, jajajajaja.

  2. kTzAR ha dicho:

    Chicaaaaaa, que post tan bonito! Yo el año pasado fui al instituto a recoger el título y, de paso, a hablar con mis exprofesores. Siempre he tenido una buena relación con ellos; era el típico que da mucho la coña pero de manera inteligente y bueno, supongo que en el fondo había complicidad…

    De mí sí se acordaba el conserje que me abrió la puerta. Pero es verdad que es raro volver a los sitios que fueron tan tuyos durante tanto tiempo… Todo parece más pequeño y notas mucho los cambios de color en las paredes o los nuevos murales.

    Es que ese día también fui a mi ex-colegio (iba con un par de amigas y decidimos hacer ruta) y todo era muy distinto. También es verdad que voy allí cuando hay que votar, pero verlo lleno de niños es un poco triste… Te das cuenta de que realmente no eras todo lo mayor que te creías… ¿o sí?

  3. Roger ha dicho:

    Yo me encontré una vez andando a las 3 de la madrugada por las calles donde había pasado 8 años de mi vida estudiando y siendo el chaval más feliz del mundo (a pesar de las 7 o 8 veces que me rompieron las gafas a base de balonazos o tortazos a la hora del patio).

    Volvía de una fiesta y andaba un poco taja. El metro había cerrado, así que me hice una de esas pateadas que te pules media ciudad sin darte cuenta (sólo te preocupa no perder el equilibrio). Entonces me sorprendí en mitad de mi antiguo barrio donde hice la EGB y fue una mezcla de sensaciones. Por un lado fue reconfortante recordar mil y una escenas de tu vida en cada uno de esos rincones, pero por otro, sentía que algo fallaba, que tanta nostalgia no podía ser buena y que esta no hace más que poner en evidencia la insatisfacción que arrastras al compararte con los gloriosos viejos tiempos.

    Pero si lo piensas bien te das cuenta que todo eso son bobadas. Que siempre tendemos a magnificar los recuerdos y a convencernos ingenuamente de que todo tiempo pasado fue mejor. Y no es así. Dentro de diez años me acordaré de estos días y diré: No veas lo feliz que era yo con mi mesa de dibujo y sin demasiadas responsabilidades a cuestas.

    Así que nada, no nos engañemos, disfrutemos el momento y no echemos la vista atrás (perdón por la pseudo-filosofía de andar por casa, no querría ser vergonzante, pero no sabría tampoco decirlo de otro modo)

    Esa mujer debería haber llamado al jefe de estudios y no privarnos de otro momentazo Hipocondríaca…. Menuda aguafiestas!

    Petons

  4. nonsense ha dicho:

    Me incluyo entre los afortunados que han “vuelto” a su ex-insti… pero no puedo hablar de nostalgia… para mi era una sensación más extraña, mas de “joder, ¿tanto tiempo he pasado aquí dentro, y ahora me resulta tan extraño?”. Era mas bien una sensación de desfase, de saber que has pertenecido a un sitio, que era en parte casi tuyo, pero que ya no significa nada… y eso me sigue pasando: he vuelto a pasar por la Uni y tampoco me dice nada… será porque soy un sintierra… (además de un salmonete)

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