Verde que te quiero verde!
22 de Julio, 2005 a las 23:56
Si hace unos años me hubiese preguntado por mi color favorito hubiese contestado “negro“, sin dudarlo ni un momento.
Siempre llevaba pantalones negros, vaqueros o chándal. Zapatillas oscuras que apenas se veían, escondidos en el bajo del pantalón. Camisetas negras, gastadísimas, con algún agujero que otro y con más de un remiendo. Mi madre siempre andaba detrás de mi en busca de materia prima para hacer trapos.
Todo era negro: mi ropa, mi espacio, mi humor…
Pero todo cambió. Hubo un punto en que empecé a levantar la cabeza, a ver las cosas más claras y poco a poco empecé a cambiar el color de mi envoltorio.
Ya no me importaba lleva colores vivos (exceptuando el rosa…), ya no me veía ridícula llevando naranjas, algún rojo, azules…
Creo que el punto real de inflexión fué el dia en que decidí los colores con los que iba a pintar MI casa.
Después de haber vivido en 4 sitios diferentes, sin haber tenido mucho más que un cuarto con mis pertenencias, por fin tenia algo mío y era a mi a quien le tocaba decidir qué color iban a tener las paredes que me cobijaran.
Si algo tenía claro es que la habitación donde iba a estar la mayor parte del tiempo era el despacho. Despacho, estudio, leonera, cuarto de estudio…realmente no se como llamarlo aún.
Supongo que me acostumbre a ese modo de vivir a raiz de la convivencia con mi abuela paterna. Dormía, leía, desayunaba, comía, cenaba, etc. en mi cuarto. Alli tenía mi escritorio, mi pc y todo lo que era mio.
Darte cuenta de que tienes una casa entera para ti, con todas sus habitaciones, me resultó un poco…creo que me sentí un poco perdida incluso! Pero, cuando tuve que arreglarlo todo disfruté. Disfrutaba hasta pintando los retoques de la pintura de la pared, mientras M iba con el rodillo arriba y abajo.
Asi que, el primer color que tuve claro fué el de este despacho. Es donde iba a trabajar, estudiar, garabatear, etc. y quería un color agradable. Creo que no lo pensé siquiera.
Vi la habitación y dije : “verde pistacho”
Mi madre se llevó las manos a la cabeza, M no decía mucho al respecto y la gente insistía que me iba a arrepentir, pero yo decia que no, que quería ese color y lo iba a tener. Y así fué.
Cuando vi la habitación pintada totalmente fué increible.
Va a hacer más de un año y medio y no me canso del color, al contrario, creo que me gustaría repintarlo y arreglar algun desconche que otro. Pero quiero ese color, ese mismo verde que tiene ahora y que tanto me gusta.
Y aunque ya no tengo colores favoritos (el año que viene buscaré Mi Pantone particular!) este verde se mete cada día mas en mi vida. Una camiseta, una falda, un bolso y ahora unos zapatos!!
Buscaba unos zapatos para la boda que tengo el dia 30 en Gasteiz (Vitoria), Euskadi. Estuve de compras (maldigo todos los probadores habidos y por haber!) con mi madre y creo que fué la primera vez que encontraba algo a la primera. Me compré un vestido de tirantes, con el tipico estampado floreado y con mucho verde pistacho. Un vestido que no me pondría para salir a la calle, pero si para ir de boda.
El problema era el calzado. Mi pie necesita de sitios especializados en tallas grandes, lo que implica un precio más alto. Iba con la esperanza, por otra parte, de encontrar un número 41 que fuese ancho, me llegase justo de largo y fuera cómodo.
Algo se trastocó en el espacio-tiempo porque eso fué exactamente lo que encontré al día siguiente, cuando estuve con M en Xàbia. Una zapatería normal y corriente donde parece que las tallas son mas holgadas que en otros lugares.
Los vi, me los probé y me los llevé.
A penas tienen tacón, asi que no creo que lleve tiritas o betadine para las caídas.












