Dolor en la mejilla…

Tiene gracia que, justo después de que a una le suban el sueldo (por primera vez en casi dos años) un nuevo gasto se añada a la lista de los ya existentes: el dentista.
Hoy he ido a que me intentaran arreglar un empaste que se me cayó hace una semana.
Ha sido horrible.
LLevaba toda la mañana con un nudo en la boca del estómago. Cuando he ido a la consulta y me han hecho pasar, han empezado los tembleques. Más tarde, metido ya en faena, el dentista me decía que era por la adrenalina, de los pinchazos. Yo le decía que esa adrenalina ya me la traía yo de casa. Literalmente temblando: las piernas, los brazos, todo.
Y cada vez que volvía a limpiar la caries, se me ponian los pelos de punta, y yo sólo hacía que gesticular para que lo dejara. Ésta vez sólo me ha tenido que dar dos pinchazos de anestesia.
Y me ha hecho gracia que con cada uno me preguntase si me dolía:
-”no, los pinchazos no me duelen, lo que me duele es el resto de la operación empaste…”
De momento llevo una pequeña aplicación de hidróxido de calcio y un empaste provisional. Tengo tambien fecha para una limpieza y la promesa de preocuparme más de mi salud dental.
Lo que implica…más gastos…



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