Las polillas suicidas

    Polilla suicida

    Ayer volvía del trabajo en autobús, un transporte público que ya había dejado prácticamente en el olvido.

    Me senté al lado de la ventana (siempre que puedo) y me quedé embobada mirando a los coches que pasaban al lado del bus. Hacía sol, y daba justo en mi ventana, asi que estaba medio adormilada.

    Tan cerca del cristal pude darme cuenta de la cantidad de polen y semillas que caía de los árboles. Estamos en plena efervescencia hormonal (y si no, que se lo digan a uno que yo me sé) y para la naturaleza implica la polinización y la procreación a mansalva.

    Y no sé si es la primavera, el tiempo o qué, pero para despertarme de mi somnolencia autobusera, una polilla tuvo a bien el ir a estrellarse directa contra el cristal sobre el que yo me recostaba. Como siempre, yo exagerando las sorpresas casi parto el cristal con el cráneo.

    Pero luego vino otra, otra y otra más, y después montones de ellas!

    El autobús paró en un semáforo y a mi altura, un poco mas bajo, un coche con conductor y un pequeño ocupante detrás. Me di cuenta porque siguiendo el vuelo de una polilla me topé con su mirada.
    Supongo que no tendría más de 2 años, pero estaba alucinado. Alucinado con las polillas. Seguía con la cabeza a cada una de las que pasaban por su ventanilla. Y empecé a hacer lo mismo.

    Así hasta que prácticamente me quedé frita…de nuevo.

    2 opiniones to “Las polillas suicidas”

    1. hojaverde Says:

      bendito autobús y su mágia extraña a veces tan perjudicial como agradable, el mejor sitio del mundo para meditar, rayarse, entristecerse, alegrarse, sonreir y dormir apaciblemente ….ummm mi querido autobús

    2. Eduardo Says:

      Cosas asi de curiosas, solo pasna cuando menos te lo esperas… y en el lugar innesperado.

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