Cómo cambian las cosas…
Hasta ahora, muchas de las decisiones que tomaba con respecto a mis relaciones sociales y familiares, tenian en común que habían sido decididas teniendo en cuenta aquello que la otra persona pudiese sentir. Hacer daño amis semejantes nunca fué algo que hiciese premeditadamente y siempre intenté evitarlo.
A veces tuve éxito, otras erré sin remedio.
Siempre por los demas. Si, otras decisiones tan sólo me incumbían a mi. Nadie salia perdiendo, sólo ganaba yo.
Pero…ahora, y por primera vez pienso en mi, y seriamente.
Las he pasado putas, de una u otra manera, pero siempre sabia que las cosas saldrían a flote, antes o después. Así soy yo: por cojones. Cuatro lágrimas por aqui, unas risas por allá. Las cosas nunca son graves, al menos en el 99% de los casos.
Pero descubro que hay cosas que podrían destrozarme, cosas que harían que me encogiese en el suelo, que llorara hasta ahogarme en mis propias lágrimas y que no quisiera levantarme nunca más.
Al fin y al cabo sólo soy un trozo de carne con un pequeño cerebro.
Pero…no seamos alarmistas. Todos sabemos que alguien lo está pasando peor que nosotros, en cualquier punto del mundo.
Asi somos y ésa es la suerte que tenemos.
-”…mis problemas son más grandes, más feos y peores que los tuyos!!“-


