Es bien sabido (o no!) que desde Junio ya no resido en aquello que llamé un día mi casa, y dejó de ser mi casa en el momento en que decidí marcharme de allí para no volver (excepto para recoger mis cosas).
Las circunstancias me obligaron a volver a casa de mi madre, otra casa que también dejé pensando y perjurando que nunca más volvería. Ya ya lo sé….No sólo todos bebemos de ese agua sino que además nos hinchamos de ella…
Dejando de lado la explicación de por qué y cómo llegué aqui, el hecho es que aqui estoy, en La Pobla de Vallbona, un pueblo que está a unos 20 minutos en coche desde Valencia capital.
Perdonenme los poblanos, si alguno leyera esto, pero La Pobla es un pueblo donde no pasa nada. Simple y llanamente. 4 calles, 1 mercado, 1 casa de la cultura, 1 centro social y poco más. A mi, personalmente, nada me llama de éste pueblo donde, hasta el año pasado seguían teniendo un busto de Franco en una de las pequeñas plazas del pueblo. De hecho, no hago vida en el, tan sólo salgo de casa a las 7 y vuelvo a las 10 de la noche.
El servicio de autobuses que conecta el pueblo con Valencia es un maldito desastre. Los autobuses NUNCA llegan puntuales: o llegan 5 minutos antes o pasan 20 minutos después. Cuando no llegan tarde tienen problemas con la máquina de cancelar los billetes, o no funciona la puerta trasera, o no funciona el aire acondicionado, o éste está tan bajo que puedes disfrutar de una bonita hipotermia durante los 40 minutos que dura el trayecto.
Todos los días cojo ese autobús a las 7:08 am para ir a Valencia y me vuelvo a casa en el autobús de las 21:40pm (el último autobús del día). Pero no os engañeis: NUNCA está a las 21:40. Siempre llega sobre las 22:00pm.
Precisamente, hace unos días, esperaba el último autobús y como siempre llegó tarde. Eran ya las 22:10 cuando apareció. Subimos y pude escuchar como uno de los pasajeros increpaba al conductor, preguntándole que coño pasaba y por qué había tardado tanto. Por lo visto, al estar La Pobla en fiestas (algo que nunca les falta), el autobús se tropezó con la procesión de la Virgen de no-se-qué, y por supuesto, el bus tuvo que esperar a que despejasen la calle.
Nos ponemos por fin en marcha. Durante el viaje siempre llevo el mp3, y asi estuve, medio dormida, escuchando música. Cuando por fin entramos en La Pobla…Oh!!! Sorpresa!!! OTRA PUÑETERA PROCESIÓN!!!!
Tuvimos que parar casi 10 minutos, esperando a que el grupo de beatos y su cabecilla decidiesen acabar de pasear el muñeco aquel al que veneran, pero…no todo acabó ahi!!! Derrepente, empiezan a tirar un castillo de fuegos artificiales!!!!. Me cagué en X (llámele Dios, llámele Jehová, llámele Alá, llámele Bill Gates…) repetidas veces, y como yo medio autobús.
Por fin, el autobús siguió su marcha y pude llegar a mi casa…a las 11 y media!!!!!!
ODIO este pueblo, ODIO ese autobús. Y me cago en los BEATOS!!! Ahi queda eso!