Archivo de Enero, 2007

    Me dejaba algo en el tintero…

    3 de Enero, 2007 a las 0:06

    vacaciones...
    …pues eso!

    Después de haber pasado unas Navidades atípicas (he comido más bien poco, he visto a menos del 50% de mi familia y no he oido ni un puñetero villancico entero, entre otras cosas) he tenido que seguir currando el resto de días lectivos (si, que aquí Sant Esteve no se celebra!).

    Para deleite del profesional que (dicen) llevo dentro, he estado peleándome con un documento en Flash (ese engendro de programa…) mucho más de lo que hubiese deseado, pero como a cabezona nadie me gana, pues eso, que al final he ganado yo!! (y espero finiquitarlo mañana…)

    Todo eso no significa nada excepto que no he tenido, digamos, unas “vacaciones” asi, con todas las letras. Y es por eso que mañana, después de currar y de despedirme del flash por unos días, me largo con la maleta a Barcelona.

    Necesito despejar la mente, comer sano, menear el culo y recibir mimitos sin parar.
    O qué pensabais? ¿que los reyes me iban a traer calcetines?

    JA!

    I’m on the road again…

    2 de Enero, 2007 a las 23:21

    Como curiosidad, 2 coincidencias en el día de hoy.
    Tenia previsto quedar con un amigo esta tarde, pero me ha llamado a mediodía para postponer nuestra cita. La razón: su perra se había escapado y tenia que buscarla.

    De vuelta a casa, mientras andaba los casi 10 minutos que me separan de la parada del autobús, he visto a dos niñas acercándose a mi. Llevaban algo en la mano y venian directas a preguntarme algo. Me he quitado los cascos y he escuchado:

    -”…perdona! no habrás visto a esta perrita?“-

    A lo que yo he contestado que no, que hacia unos minutos que habia bajado del bus y no me habia tropezado con ningún perro todavía.

    Otro perro más perdido.

    Y me ha dado que pensar.
    Dos veces he pasado por el trago de ver desaparecer por la puerta (fruto de dos despistes) a la que fué el primer animal que hubo en casa: una yorkshire terrier llamada Trufi.

    Si me pongo a ello, todavia puedo recordar la angustia, la desesperación y las ganas de llorar con las que iba por las calles de media Valencia pegando carteles.

    Llora, sorbe mocos, pega celo, coge otro cartel, sigue llorando, sorbe mocos…..

    Tuvimos mucha suerte: las dos veces, los que la encontraron perdida deambulando por las calles y con una pata rota en la segunda ocasión, decidieron llevarla al veterinario, suponiendo que estaríamos buscandola.

    Aún me pregunto, dónde se dejan el miedo estos animales cuando ven la puerta abierta de par en par y salen pitando sin mirar atrás?

    Aunque…si nosotros, que apestamos a racionalidad, somos capaces de hacerlo alguna vez….quien sabe? sus razones tendrán….