Archivo de los textos publicados el año 2009

6/12/2009

Nuka ya está en casa!

Aquel que me conozca sabe que, desde siempre, me encantan los perros. Aunque no era mia (porque prácticamente la cuidaba mi madre hasta que fui mas mayor), la primera perra con la que conviví fué Trufi, una Yorkshire Terrier que vino a casa con 3 meses y que tuvo que compartir su vida con las borregas que éramos por aquel entonces yo y mi hermana.

Con el tiempo, Trufi convivió también con Blackie, otro Yorkshire Terrier un poco gruñón, que tuvo que ser sacrificado al poco de tener 2 años. Después, al cabo de un tiempo aparecieron Nory y Gus, dos Bichones Malteses guapísimos. Con ellos ya no conviví.

Desde que empecé a vivir sola y luego en pareja, siempre quise tener un perro. No es que no me gusten los gatos, simplemente les tengo alergia. Desde que estoy con Roger le he machacado una y otra vez con que quería un perro. y supongo que el haber cuidado a los perros de mi madre de vez en cuando y haber comprobado que, aunque dan trabajo, también dan alegrías, nos ha llevado a esta situación.

Ayer por la mañana nos fuimos a Tona, esperando encontrar una pequeñaja que traernos a casa. El dueño de los papás nos enseñó a 3 perritas: 1 más grandecita, una marrón que no paraba de mover el rabo y otra con manchas negritas, que no decía ni mu!

Casi se me parte el corazón cuando las vi. ¿La verdad? Me hubiese llevado a las 3 sin dudarlo, pero eso no era posible. Los ojos de la mas pequeña eran preciosos…no se exactamente por qué, pero la elegimos a ella: Nuka la llamamos.
Nuka

La lavaron y secaron, y tembló durante un rato. El camino a casa lo hizo durmiendo tranquilamente.
Lo primero que hizo al llegar a casa fue marcarse un pipi en el comedor, pero desde entonces, el 99% de las veces lo ha hecho en los periódicos que le hemos puesto. Con las cacas estamos a un 50%.

Ahora lo que me preocupa es que esté bien, que no se sienta sola, que no añore a su familia. A veces se pone a gemir sin ton ni son, y tengo miedo de que le pase algo y yo no sepa descifrarlo.
La verdad es que, desde ayer, Roger y yo estamos como “en tensión”, pensando en cada momento si estará bien o no.
Supongo que es cuestión de acostumbrarnos. De momento, esta noche no parece haber llorado, o al menos no la hemos oído, y cuando me he levantado, todo el pipi estaba en los periódicos asi que, mejor no ha podido hacerlo!! :)

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15/11/2009

Ponga un androide en su vida

android

Un fin de semana donde en la red sólo se ha hablado del EBE ese yo me lo he pasado en mi casita, un poco dolorida eso si (cosas del osteópata), pero bien entretenida con mi nuevo y flamante HTC Magic (en negro) que lleva el SO Android.

La cosa empezó cuando Roger se agenció un iPod Touch. El cacharro es genial y yo abusaba del uso y disfrute del mismo. Pensé que queria pillarme uno, pero no. El problema es que por mucho wifi que tenga, no todas las redes son abiertas…vamos, que yo queria 3g en un dispositivo para poder tener conexión en prácticamente todos los sitios y poder enviar mensajicos, twitters y todas esas chorradas con las que pierdo el tiempo.
Empecé a mirar al iPhone con otros ojos. Mi historia con Apple la conocéis de sobra, pero es cierto que, aparte de los ordenadores, poca cosa he querido tener con Steve Jobs y compañía. El porqué viene de 2 malas experiencias con sus reproductores musicales.
Claro, el iPod Touch me habia cambiado un poco las ideas que tenia, asi que me fui a Movistar a preguntar después de2 meses dándole vueltas.

El problema, entre otros muchos, es el cambio de tarifas (ahora con Vodafone pago 6 céntimos el minuto) y los 2 euros más que vale la conexión de datos mínima al mes. A ver, yo lo que quiero es pagar menos de móvil, no más, asi que pasé de Movistar.
Me di cuenta, por otra parte, que el iPod Touch era para mi, la consola que nunca tuve. Es verdad, sólo lo he usado para jugar a Los Sims 3 y al MewMew Tower 2. Definitivamente yo queria un móvil con el que estar permanentemente conectada y que fuese barato, fácil de usar y me permitiese instalar lo que me diese la gana, porque además, el iPhone tenia alguna cosilla que no acababa de molarme: la sincronización, el tener el store en todos los ordenadores que uso, el andar preocupada con sincronizar, y luego el tener que hacer el Jailbreak ese, que, señores, para alguien tan inútil como yo no debe ser tán fácil. Además, para jugar ya tengo el iPod Touch que es una maravilla, oyes.

Un día, hablando con una compañera me recordó la palabra Android. Claro!! aquel SO que es de google. Apenas tenía ni idea, la verdad, y me puse a mirar por la red a ver de que iba esto.
Móviles bien chulos, pantallas táctiles, todo lo que necesito…genial!! Lo mejor de todo fué que Vodafone tenia el HTC Magic en stock y se me quedaba, con los 750 puntos que tenía en 89 euros. Asi que, la verdad, poco me lo pensé!!! Lo pedí el Martes por la tarde en la tienda online.

No se si fue suerte o que, pero el viernes, a mediodía, llegaban los de UPS con mi paquetito!!
Ni que decir tiene que lo flipé en colores, para que mentir. Sincronizé todas mis cosillas que tengo en las apps de google y ale, a correr!!!

Pero claro, no tardé mucho en darme cuenta de que, efectivamente, quería hacer cosas que implicaban el tener acceso como administrador al móvil (almacenar las aplicaciones en la tarjeta sd para tener mas espacio el el movil, tener más control sobre las apps y un montón de cosas que no haré), asi que el sábado por la mañana decidí ponerme a ello.

Seguí las instrucciones de un sitio (mal, todo hay que decirlo) y acabé con un móvil que no salía de la pantalla de Vodafone. Acojonada estuve durante 3 horas de buscar, pelearme, reiniciar….Pensando ya que tenía un ladrillo en lugar de un teléfono, se me ocurrió meterme en un chat de la gente cuya distribución me estaba instalando. Aleluya!!! resultó que me había quedado en un paso y me faltaba dar dos más.

Chaaaan!!! Todo perfecto!!! Pero…no me tiraba ni el teléfono ni la red. Al final, veo un par de opciones que activar, añadir los datos de la red de Vodafone y listo!!!

Realmente lo pasé mal, pensando que tendría que tirar el móvil a la basura. La verdad, si no quieres hacer movidas chungas con el móvil (como ser desarrollador o instalarte ROMS específicas que tengan caracteristicas concretas que quieras tener) no hace ninguna falta que te rootees el móvil. De hecho, leed esto si lo estáis pensando: The dangers of rooting your android phone.

Asi que, de momento, tengo mi Htc Magic corriendo Cyanogenmod con la última versión (tienen una app para actualizaciones) y a no ser que cambiar al futuro Android 2.0 sea tan fácil como tirarme un pedo, me quedo donde estoy. El móvil tira que da gusto y yo estoy más contenta que unas pascuas. :)

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25/10/2009

Patatas fritas

Venía yo pensando en aquello que se supone tuve alguna vez cuando empecé con esto.

Y me da la sensación de que ni lo sé, ni lo supe, y ya tampoco me importa. Pero me preocupa estar convirtiéndome en una patata.

Literalmente: una patata.

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11/10/2009

3 jours à Paris – II

Ni que decir tiene que esa noche caimos fulminadas. Tanto patear me habia dejado las piernas inservibles.
Nos levantamos pronto al día siguiente para arreglarnos y desayunar con tiempo. El desayuno era genial. Había prácticamente de todo fruta, quesos, fiambre, huevos, bollería variada, etc… Lo único que eché de menos fue el colacao. No tenian ni chocolate ni cacao en polvo.
A pesar de ello,nos pusimos las botas porque, además, era desayuno-buffet.

Al acabar fuimos a por las mochilas y de nuevo a la calle. Era bastante pronto y nos dirigimos al metro para ir a la parada de Trocadéro, donde se encuentra la Torre Eiffel. Pedi con mi cutre-francés una tarjeta de 10 viajes. La chica de la ventanilla me da, acto seguido, un puñado de 10 billetes. Yo que me la quedo mirando, y le repito que lo que yo le habia pedido era “une carte de 10 voyages“, no 10 viajes sueltos, y me insiste que si, que en Paris, son así. Po fale. Con lo fácil y barato que sería ahorrar papel…

Llegamos a la zona donde se encuentra la Torre Eiffel. Paseamos hacia ella atravesando un parque y un palacio. Cruzamos el puente y llegamos a los pies. La verdad es que desde que la vimos a lo lejos, no nos parecía grande. Si grande, pero no monstruosa como en realidad es. Había bastante cola, pero por suerte iba bastante rápido. Escogimos unos billetes para la cima con la suerte de que mi hermana pagaba menos por ser menor de 25.

La verdad, yo no tenia ni puta idea de dónde me había metido. Subimos el primer ascensor, petado. Como el tren por la mañana. Y subimos…subimos…continuamos subiendo…yo cierro los ojos…y llegamos. Paramos. Subimos…subimos…paramos. Y estamos en el 2º piso. Bajamos y hacemos cola para subir al ascensor que nos llevará a la cima. En esos momentos mis sensaciones eran: si, estoy en alto, pero no es para tanto…no?

La Torre Eiffel estaba LLENA de turistas de todos lados, y la gracia divina quiso que delante nuestro, en una cola que duró un buen rato, hubiese un tipo, con sus 50 años ya cumplidos probablemente, que estaba pa comérselo con las manos. Impresionante. Una mezcla entre Clive Owen y Hugh Jackman. Vamos, que todos los males de la altura se me fueron.

Por fin, subimos al nuevo ascensor. Mucho más pequeño, pero abarrotado. Y empieza a subir….subiendo….subiendo…y seguimos subiendo…subiendo…subiendo…. Yo ya intuí que algo no iba bien. Estábamos demasiado altas….demasiado para mi, vaya. Pues…asún seguimos subiendo, solo que yo ya iba con los ojos cerrados, sudando e intentando recordar como cóño era el padre nuestro y pensando en que leches diría Dios cuando me viese llegar y supiese que nunca creí en él.

Por fin, y menos mal, llegamos a la cima. Una plataforma estrecha, pequeña y abarrotada donde se notaba el movimiento leve del suelo.
La verdad, me costó despegarme de la pared…pero el tío bueno que antes habíamos visto me sirvió de cebo para poderme mover por la planta. Iba casi detrás de él, como un perrete. Pero es que estaba tremendo! Por desgracia lo perdí, asi que, me enfrente a mi pánico y ale! a echar fotos se ha dicho!

La Torre Eiffel ha sido una de mis experiencias más acojonantes, la verdad. Pero no se si volvería a subir…

Cuando bajamos, continuamos paseando y visitamos bastantes cosas: Notre Dame, la Madeleine, más parques, más zonas, el Museo de Orsay… La verdad, una vez me he puesto a escribir, sería demasiado largo contaros los 3 días paso a paso. Asi que, en el próximo post, os resumiré el resto del viaje (si a alguien le interesa).

En realidad, casi vale más la pena que vayáis. Os costará menos que leer mis parrafadas.

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4/10/2009

3 jours à Paris – I

No sé como lo hicimos (porque creo que en el fondo ella ya quería), pero mi hermana y yo convencimos a mi madre para irnos de viaje las 3 juntas.

La sponsor era, sin duda mi madre. Mi hermana aún anda pensando en irse a compartir piso, no tiene un sueldo con todas las letras y aún sigue estudiando, y yo…bueno, ya sabéis, pagando 2 pisos y todo lo demás, asi que ni ella ni yo podíamos sufragar el viaje, pero mi madre tuvo a bien atreverse a viajar con nosotras y encima regalarnos el viaje.

Compramos los billetes de avión en Vueling y en Booking.com pillamos la oferta de un hotel.
Salimos el sábado pasado por la tarde, sobre las 5. Mi madre tuvo que aguantar nuestros apretujones de manos y lloros. De verdad, odio volar, y para mi hermana era la primera vez.

Llegamos a Paris, sobre las 19h y pico a Orly Ouest y cogimos un bus de Air France que nos dejaba en la Estación de Montparnasse. Para variar, yo me oriento fatal, asi que les hice andar un buen rato con las maletas hasta llegar a la parada de metro que nos dejaría en la puerta del hotel.

Nos alojábamos en un hotelito cerca de la Plaza de Clichy, bastante cerca del Moulin Rouge, pero teniamos miedo de que el hotel resultara un fiasco y tuvieramos problemas de algún tipo. Al final, todo salió perfecto. La chica que nos atendió, Sara, era española, asi que por temas de idioma, ningún problema. El hotel en cuestión, La Fleche D’or, es muy recomendable, por precio, por situación, por trato y por las comodidades. La única excepción: imposible usar su red o wifi por su exagerado precio: 8 euros la hora.

Asi pues, dejamos todos los bártulos en el hotel, nos aseamos un poco y salimos a visitar el Paris nocturno.

Nuestro recorrido acabó en el Sacré Coeur, pero durante el paseo cenamos en una hamburguesería corriente y moliente, alucinamos con los escaparates de los sex-shop y similares, vimos un montón de gente haciendo fotos a la puerta de Moulin Rouge, y descubrimos la cantidad de gente rara que hay en la capital francesa. De todo y para todos. Tuvimos que ir, claro está, a Montmartre, que tiene el mismo encanto de día que de noche.

El barrio es muy chulo, con sus casitas bajas, sus subidas y bajadas, sus tiendecitas, restaurantes y creperías. Decidimos gracias a la insistencia de mi hermana (que quería visitar el Deux Moulins), que el último día en Paris vistaríamos Montmartre de día.

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