15/11/2009

Ponga un androide en su vida

android

Un fin de semana donde en la red sólo se ha hablado del EBE ese yo me lo he pasado en mi casita, un poco dolorida eso si (cosas del osteópata), pero bien entretenida con mi nuevo y flamante HTC Magic (en negro) que lleva el SO Android.

La cosa empezó cuando Roger se agenció un iPod Touch. El cacharro es genial y yo abusaba del uso y disfrute del mismo. Pensé que queria pillarme uno, pero no. El problema es que por mucho wifi que tenga, no todas las redes son abiertas…vamos, que yo queria 3g en un dispositivo para poder tener conexión en prácticamente todos los sitios y poder enviar mensajicos, twitters y todas esas chorradas con las que pierdo el tiempo.
Empecé a mirar al iPhone con otros ojos. Mi historia con Apple la conocéis de sobra, pero es cierto que, aparte de los ordenadores, poca cosa he querido tener con Steve Jobs y compañía. El porqué viene de 2 malas experiencias con sus reproductores musicales.
Claro, el iPod Touch me habia cambiado un poco las ideas que tenia, asi que me fui a Movistar a preguntar después de2 meses dándole vueltas.

El problema, entre otros muchos, es el cambio de tarifas (ahora con Vodafone pago 6 céntimos el minuto) y los 2 euros más que vale la conexión de datos mínima al mes. A ver, yo lo que quiero es pagar menos de móvil, no más, asi que pasé de Movistar.
Me di cuenta, por otra parte, que el iPod Touch era para mi, la consola que nunca tuve. Es verdad, sólo lo he usado para jugar a Los Sims 3 y al MewMew Tower 2. Definitivamente yo queria un móvil con el que estar permanentemente conectada y que fuese barato, fácil de usar y me permitiese instalar lo que me diese la gana, porque además, el iPhone tenia alguna cosilla que no acababa de molarme: la sincronización, el tener el store en todos los ordenadores que uso, el andar preocupada con sincronizar, y luego el tener que hacer el Jailbreak ese, que, señores, para alguien tan inútil como yo no debe ser tán fácil. Además, para jugar ya tengo el iPod Touch que es una maravilla, oyes.

Un día, hablando con una compañera me recordó la palabra Android. Claro!! aquel SO que es de google. Apenas tenía ni idea, la verdad, y me puse a mirar por la red a ver de que iba esto.
Móviles bien chulos, pantallas táctiles, todo lo que necesito…genial!! Lo mejor de todo fué que Vodafone tenia el HTC Magic en stock y se me quedaba, con los 750 puntos que tenía en 89 euros. Asi que, la verdad, poco me lo pensé!!! Lo pedí el Martes por la tarde en la tienda online.

No se si fue suerte o que, pero el viernes, a mediodía, llegaban los de UPS con mi paquetito!!
Ni que decir tiene que lo flipé en colores, para que mentir. Sincronizé todas mis cosillas que tengo en las apps de google y ale, a correr!!!

Pero claro, no tardé mucho en darme cuenta de que, efectivamente, quería hacer cosas que implicaban el tener acceso como administrador al móvil (almacenar las aplicaciones en la tarjeta sd para tener mas espacio el el movil, tener más control sobre las apps y un montón de cosas que no haré), asi que el sábado por la mañana decidí ponerme a ello.

Seguí las instrucciones de un sitio (mal, todo hay que decirlo) y acabé con un móvil que no salía de la pantalla de Vodafone. Acojonada estuve durante 3 horas de buscar, pelearme, reiniciar….Pensando ya que tenía un ladrillo en lugar de un teléfono, se me ocurrió meterme en un chat de la gente cuya distribución me estaba instalando. Aleluya!!! resultó que me había quedado en un paso y me faltaba dar dos más.

Chaaaan!!! Todo perfecto!!! Pero…no me tiraba ni el teléfono ni la red. Al final, veo un par de opciones que activar, añadir los datos de la red de Vodafone y listo!!!

Realmente lo pasé mal, pensando que tendría que tirar el móvil a la basura. La verdad, si no quieres hacer movidas chungas con el móvil (como ser desarrollador o instalarte ROMS específicas que tengan caracteristicas concretas que quieras tener) no hace ninguna falta que te rootees el móvil. De hecho, leed esto si lo estáis pensando: The dangers of rooting your android phone.

Asi que, de momento, tengo mi Htc Magic corriendo Cyanogenmod con la última versión (tienen una app para actualizaciones) y a no ser que cambiar al futuro Android 2.0 sea tan fácil como tirarme un pedo, me quedo donde estoy. El móvil tira que da gusto y yo estoy más contenta que unas pascuas. :)

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25/10/2009

Patatas fritas

Venía yo pensando en aquello que se supone tuve alguna vez cuando empecé con esto.

Y me da la sensación de que ni lo sé, ni lo supe, y ya tampoco me importa. Pero me preocupa estar convirtiéndome en una patata.

Literalmente: una patata.

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11/10/2009

3 jours à Paris – II

Ni que decir tiene que esa noche caimos fulminadas. Tanto patear me habia dejado las piernas inservibles.
Nos levantamos pronto al día siguiente para arreglarnos y desayunar con tiempo. El desayuno era genial. Había prácticamente de todo fruta, quesos, fiambre, huevos, bollería variada, etc… Lo único que eché de menos fue el colacao. No tenian ni chocolate ni cacao en polvo.
A pesar de ello,nos pusimos las botas porque, además, era desayuno-buffet.

Al acabar fuimos a por las mochilas y de nuevo a la calle. Era bastante pronto y nos dirigimos al metro para ir a la parada de Trocadéro, donde se encuentra la Torre Eiffel. Pedi con mi cutre-francés una tarjeta de 10 viajes. La chica de la ventanilla me da, acto seguido, un puñado de 10 billetes. Yo que me la quedo mirando, y le repito que lo que yo le habia pedido era “une carte de 10 voyages“, no 10 viajes sueltos, y me insiste que si, que en Paris, son así. Po fale. Con lo fácil y barato que sería ahorrar papel…

Llegamos a la zona donde se encuentra la Torre Eiffel. Paseamos hacia ella atravesando un parque y un palacio. Cruzamos el puente y llegamos a los pies. La verdad es que desde que la vimos a lo lejos, no nos parecía grande. Si grande, pero no monstruosa como en realidad es. Había bastante cola, pero por suerte iba bastante rápido. Escogimos unos billetes para la cima con la suerte de que mi hermana pagaba menos por ser menor de 25.

La verdad, yo no tenia ni puta idea de dónde me había metido. Subimos el primer ascensor, petado. Como el tren por la mañana. Y subimos…subimos…continuamos subiendo…yo cierro los ojos…y llegamos. Paramos. Subimos…subimos…paramos. Y estamos en el 2º piso. Bajamos y hacemos cola para subir al ascensor que nos llevará a la cima. En esos momentos mis sensaciones eran: si, estoy en alto, pero no es para tanto…no?

La Torre Eiffel estaba LLENA de turistas de todos lados, y la gracia divina quiso que delante nuestro, en una cola que duró un buen rato, hubiese un tipo, con sus 50 años ya cumplidos probablemente, que estaba pa comérselo con las manos. Impresionante. Una mezcla entre Clive Owen y Hugh Jackman. Vamos, que todos los males de la altura se me fueron.

Por fin, subimos al nuevo ascensor. Mucho más pequeño, pero abarrotado. Y empieza a subir….subiendo….subiendo…y seguimos subiendo…subiendo…subiendo…. Yo ya intuí que algo no iba bien. Estábamos demasiado altas….demasiado para mi, vaya. Pues…asún seguimos subiendo, solo que yo ya iba con los ojos cerrados, sudando e intentando recordar como cóño era el padre nuestro y pensando en que leches diría Dios cuando me viese llegar y supiese que nunca creí en él.

Por fin, y menos mal, llegamos a la cima. Una plataforma estrecha, pequeña y abarrotada donde se notaba el movimiento leve del suelo.
La verdad, me costó despegarme de la pared…pero el tío bueno que antes habíamos visto me sirvió de cebo para poderme mover por la planta. Iba casi detrás de él, como un perrete. Pero es que estaba tremendo! Por desgracia lo perdí, asi que, me enfrente a mi pánico y ale! a echar fotos se ha dicho!

La Torre Eiffel ha sido una de mis experiencias más acojonantes, la verdad. Pero no se si volvería a subir…

Cuando bajamos, continuamos paseando y visitamos bastantes cosas: Notre Dame, la Madeleine, más parques, más zonas, el Museo de Orsay… La verdad, una vez me he puesto a escribir, sería demasiado largo contaros los 3 días paso a paso. Asi que, en el próximo post, os resumiré el resto del viaje (si a alguien le interesa).

En realidad, casi vale más la pena que vayáis. Os costará menos que leer mis parrafadas.

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