Fiestaza con los del curro
Lo del título es por no poner: CENA DE EMPRESA y parecer la tipica “blogger” que está escribiendo sobre el tema de moda en esta época del año (como odio esta expresión…).
Siendo sinceros, las cenas de empresa no son tan dolorosas como la mayoría de gente puede pensar, siempre y cuando no estés negociando un ERE, claro está. No es nuestro caso (por suerte!).
Asi que, allá que nos fuimos de cena, qué coño! Y muy bien, la verdad. Impagable la entrega de los regalos del amigo invisible (a pesar de la megafonía). El mío acertó de pleno; Lo que a mi me tocó regalar era más bien triste, pero ya compensaré. Con tanto trabajo como hemos tenido últimamente, era imposible tener tiempo libre para ir de compras creativas y tampoco es que la creatividad sea una de mis virtudes más destacables. (este post me está quedando pedantete).
Quizás, lo único que me hubiera sobrado anoche fueron las decenas de tip@s borrach@s con los que me tuve que ir empujando para poder caminar dentro del garito en el que estuvimos (incluido el memo que me agarró como si le fuera la vida en ello), la visión del baño de mujeres anegado por completo y los….digamos…5 grupos de vasos de cristal rotos que pisé y que casi me clavé.
Un recuerdo especial para “la desconocida del baño” a la que le debo un favor.
Resultado de la noche:
- Un dedo del pie machacado por un pisotón fortuito.
- 2 carreras en
las mediaslos panties. - Una lista muy larga de risas.
- Comprobar que con los compañeros del curro uno se lo puede pasar de puta madre si quiere.

