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Viñetas desde o Atlántico

El domingo por la noche volvimos de A Coruña, donde estuvimos para disfrutar del festival de tebeos Viñetas desde o Atlántico. Habíamos oído hablar de él a través de mucha gente, tanto aficionados al tebeo como autores, y por eso saltamos de alegría cuando hace algunos meses, invitaron a Roger y a Raule a asistir al festival. La gran suerte fue que, además de invitarles a ellos, la invitación se extendía a sus respectivas parejas, algo que no suele suceder muy a menudo, asi que, allá que nos fuimos, al festival de tebeos cuyo director es Miguelanxo Prado, un gran dibujante, ilustrador y mejor persona ( y gallego, por supuesto!).

Voy a tener que hablar por mi, aunque sé que para Roger fue tan o más especial incluso.
Nunca antes había visitado Galicia, y personalmente tanto A Coruña como Santiago me parecieron 2 ciudades increíbles. En A Coruña, su particular forma geográfica hacía que prácticamente te rodease el mar y Santiago, con su arquitectura urbana, la catedral y sus calles apiñadas en el centro me encantaron.
Realmente la experiencia ha sido genial. La organización del festival está lleno de gente interesante, a la par que amable y divertida, así que tengo que dar infinitas gracias a Melo, Fernando (sigo pensando en lo de Ubuntu), Susana (mil gracias por ponernoslo tan fácil!) , Adrián (y seguiré arrepintiendome de no haber conocido el Pánico!), Aldara (mucha suerte en Valencia), Roberto (me parece que no te devolvimos el pentel..), Helena (ahora no se si es con o sin h!), Diego (eres un crack!), Óscar (el hombre tranquilo), Ángel de la Calle, por supuesto a Carlos Portela y a Miguelanxo y su mujer Uxía (gracias, gracias gracias!). En realidad, parecen todos una familia muy bien avenida, y así me hicieron sentir, como en familia.

En cuanto a los invitados, tuvimos la INMENSA suerte de coincidir con Victor Rivas, Émile Bravo, Denis Kitchen, Dave McKean, Carlos Pacheco, Camille Jourdy y Dani Montero.
Victor vino con Esther, su pareja, y su hija Marta. Denis vino con su hija, Dave vino con su mujer Clare (un auténtico encanto de mujer) y sus hijos Liam (un gran mago en potencia) y Yolanda. Carlos vino con su mujer Maria Luisa (ya van dos veces que coincidimos y siempre es genial charlar con ambos) y Camille vino con su hija (un bebé precioso) y su chico.

Fue increíble conocer a tanta gente (aún faltan unos cuantos que no he mencionado) y a tantos puntos de referencia en el mundo del comic (recordad que yo sigo siendo una lectora de tebeos).
Las exposiciones fueron geniales (un saludo para Jaume Vaquer) y poder coincidir con gente a la que hacía tiempo que no veíamos (Sílvia, Javi, Saurí y Ramona) también fue un aliciente más.

En realidad, podría estar dando las gracias eternamente, como ya dije a más de uno, pero gracias de nuevo!!

pd- hablaría de la comida, pero eso se merece casi un blog entero aparte!!! Comimos como DIOS!!! :)

3 jours à Paris – I

No sé como lo hicimos (porque creo que en el fondo ella ya quería), pero mi hermana y yo convencimos a mi madre para irnos de viaje las 3 juntas.

La sponsor era, sin duda mi madre. Mi hermana aún anda pensando en irse a compartir piso, no tiene un sueldo con todas las letras y aún sigue estudiando, y yo…bueno, ya sabéis, pagando 2 pisos y todo lo demás, asi que ni ella ni yo podíamos sufragar el viaje, pero mi madre tuvo a bien atreverse a viajar con nosotras y encima regalarnos el viaje.

Compramos los billetes de avión en Vueling y en Booking.com pillamos la oferta de un hotel.
Salimos el sábado pasado por la tarde, sobre las 5. Mi madre tuvo que aguantar nuestros apretujones de manos y lloros. De verdad, odio volar, y para mi hermana era la primera vez.

Llegamos a Paris, sobre las 19h y pico a Orly Ouest y cogimos un bus de Air France que nos dejaba en la Estación de Montparnasse. Para variar, yo me oriento fatal, asi que les hice andar un buen rato con las maletas hasta llegar a la parada de metro que nos dejaría en la puerta del hotel.

Nos alojábamos en un hotelito cerca de la Plaza de Clichy, bastante cerca del Moulin Rouge, pero teniamos miedo de que el hotel resultara un fiasco y tuvieramos problemas de algún tipo. Al final, todo salió perfecto. La chica que nos atendió, Sara, era española, asi que por temas de idioma, ningún problema. El hotel en cuestión, La Fleche D’or, es muy recomendable, por precio, por situación, por trato y por las comodidades. La única excepción: imposible usar su red o wifi por su exagerado precio: 8 euros la hora.

Asi pues, dejamos todos los bártulos en el hotel, nos aseamos un poco y salimos a visitar el Paris nocturno.

Nuestro recorrido acabó en el Sacré Coeur, pero durante el paseo cenamos en una hamburguesería corriente y moliente, alucinamos con los escaparates de los sex-shop y similares, vimos un montón de gente haciendo fotos a la puerta de Moulin Rouge, y descubrimos la cantidad de gente rara que hay en la capital francesa. De todo y para todos. Tuvimos que ir, claro está, a Montmartre, que tiene el mismo encanto de día que de noche.

El barrio es muy chulo, con sus casitas bajas, sus subidas y bajadas, sus tiendecitas, restaurantes y creperías. Decidimos gracias a la insistencia de mi hermana (que quería visitar el Deux Moulins), que el último día en Paris vistaríamos Montmartre de día.