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Cosas que he aprendido, descubierto y visto en Paris

Paris 2009

3 días en París pueden cundir poco o mucho, según se mire.
Éstas son algunas cosas que descubierto y/o aprendido en Paris durante esos 3 días.
Por cierto que cuando digo parisinos, no digo parisinos en general, sino aquellos que hacen las cosas que comento. Por si acaso…

  • Me reafirmo en mi odio a volar.
  • Los parisinos no saben lo que es un ceda el paso o los intermitentes. La rotonda de l’ Arc de Triomphe Nunca sentí tanto miedo subida en un coche como de vuelta al aeropuerto con el conductor de nuestro Nice Airport Shuttle. Pánico y terror. Y casi nos piñamos.
  • Los parisinos son muy cochinos. Al menos todos los que tiran papeles por el suelo y se entretienen en patear botellas y bolsas.
  • Lo que es la hierba o césped se llama “pelouse”. No puedo evitar pensar que los parques de Paris están llenos de pelusa…
  • Los precios de los pisos son PROHIBITIVOS, y los pisos son pequeños. Y cuando en Paris dicen que algo es pequeño, creedles, lo es.
  • Podría comer crêpes todos los días, pero entiendo como es posible que los parisinos no estén haciendo cola en los centro médicos con superávit de colesterol
  • Cuando os digan que la Torre Eiffel es alta, creéroslo, de verdad. Cuando bajé, tenia los pies doloridos de haber estado intentando agarrarme al suelo del 3r piso con los dedos. Acojonada es poco para explicar como estaba.
  • El “café de Amelie”, Les Deux Moulins (mi hermana insistió hasta la saciedad en ir a visitarlo) es un bar como otro cualquiera, pero mono y en París.
  • Mientras paseábamos por una de las calles de Montmartre, pasó por nuestro lado Dominique Pinon. Realmente, es tan bajito como parece.
  • Y si, París está lleno de tiendas pijas, caras y muchas horteras.

Ya os contaré en 3 entregas más cosas y los 3 días que hemos pasado allí, por si a alguien le interesa y para poder acordarme dentro de unos años.

Recuperando el sueño y la dura realidad

Que gusto da despertarse a las 11 cuando hace más de un año que lo máximo que has dormido son 5 horas diarias.
Y es que el problema no es dormir 5 horas, sino mal-dormirlas y no parar en todo el día.

Después de haber estado en Valencia el fin de semana pasado, haber visto a la familia (incluido mi padre, a quien no veía desde hace un año) vuelvo a casa, a Barcelona, y qué gusto volver a ver a Roger, volver a dormir en mi camita y recuperar por fin todas las cajas de la mudanza que aún nos quedaban por recoger.

El lunes me levanté sobre las 9:30 y Roger ya llevaba un buen rato currando. Aún con el pijama y recién desayunada, llaman a la puerta. Pensando que era el cartero, abro y vuelvo al estudio. De nuevo, llaman a la puerta de arriba. Sorpresa!!!! : el nuevo dueño del piso.

Cuando alquilamos este piso, el propietario era una empresa formada por mi casero y su cuñado. Gracias a la crisis y al movidón inmobiliario, han tenido que deshacer la sociedad y “repartirse” los pisos (por sorteo, dijo el hombre), asi que, ahora a quien rindo cuentas es al cuñado. Pero no empieza bien el cuñado, no.

Se presenta en mi casa antes de las 10 de la mañana y SIN AVISAR. Esta vez se lo paso por alto, pero nunca más. Lo que nos venía a contar (además de venir a cotillear, porque no hacía más que mirar a su alrededor) es que cambiaremos el contrato para que los nuevos datos del dueño estén actualizados. Pues bueno.

Me hizo gracia (y seguro que a él mucha más) el hecho de que el piso estuviese patas arriba despues de que Roger recogiese todas las cajas que nos faltaban y las dejase en el comedor. Seguro que el nuevo dueño del piso pensó:

-” Qué gente más desordenada….

En fin, la proxima vez, como venga sin avisar, se quedará en la puerta. Como me llamo Diana.