I’m on the road again…

Como curiosidad, 2 coincidencias en el día de hoy.
Tenia previsto quedar con un amigo esta tarde, pero me ha llamado a mediodía para postponer nuestra cita. La razón: su perra se había escapado y tenia que buscarla.

De vuelta a casa, mientras andaba los casi 10 minutos que me separan de la parada del autobús, he visto a dos niñas acercándose a mi. Llevaban algo en la mano y venian directas a preguntarme algo. Me he quitado los cascos y he escuchado:

…perdona! no habrás visto a esta perrita?«-

A lo que yo he contestado que no, que hacia unos minutos que habia bajado del bus y no me habia tropezado con ningún perro todavía.

Otro perro más perdido.

Y me ha dado que pensar.
Dos veces he pasado por el trago de ver desaparecer por la puerta (fruto de dos despistes) a la que fué el primer animal que hubo en casa: una yorkshire terrier llamada Trufi.

Si me pongo a ello, todavia puedo recordar la angustia, la desesperación y las ganas de llorar con las que iba por las calles de media Valencia pegando carteles.

Llora, sorbe mocos, pega celo, coge otro cartel, sigue llorando, sorbe mocos…..

Tuvimos mucha suerte: las dos veces, los que la encontraron perdida deambulando por las calles y con una pata rota en la segunda ocasión, decidieron llevarla al veterinario, suponiendo que estaríamos buscandola.

Aún me pregunto, dónde se dejan el miedo estos animales cuando ven la puerta abierta de par en par y salen pitando sin mirar atrás?

Aunque…si nosotros, que apestamos a racionalidad, somos capaces de hacerlo alguna vez….quien sabe? sus razones tendrán….