Nuka ya está en casa!

Aquel que me conozca sabe que, desde siempre, me encantan los perros. Aunque no era mia (porque prácticamente la cuidaba mi madre hasta que fui mas mayor), la primera perra con la que conviví fué Trufi, una Yorkshire Terrier que vino a casa con 3 meses y que tuvo que compartir su vida con las borregas que éramos por aquel entonces yo y mi hermana.

Con el tiempo, Trufi convivió también con Blackie, otro Yorkshire Terrier un poco gruñón, que tuvo que ser sacrificado al poco de tener 2 años. Después, al cabo de un tiempo aparecieron Nory y Gus, dos Bichones Malteses guapísimos. Con ellos ya no conviví.

Desde que empecé a vivir sola y luego en pareja, siempre quise tener un perro. No es que no me gusten los gatos, simplemente les tengo alergia. Desde que estoy con Roger le he machacado una y otra vez con que quería un perro. y supongo que el haber cuidado a los perros de mi madre de vez en cuando y haber comprobado que, aunque dan trabajo, también dan alegrías, nos ha llevado a esta situación.

Ayer por la mañana nos fuimos a Tona, esperando encontrar una pequeñaja que traernos a casa. El dueño de los papás nos enseñó a 3 perritas: 1 más grandecita, una marrón que no paraba de mover el rabo y otra con manchas negritas, que no decía ni mu!

Casi se me parte el corazón cuando las vi. ¿La verdad? Me hubiese llevado a las 3 sin dudarlo, pero eso no era posible. Los ojos de la mas pequeña eran preciosos…no se exactamente por qué, pero la elegimos a ella: Nuka la llamamos.

La lavaron y secaron, y tembló durante un rato. El camino a casa lo hizo durmiendo tranquilamente.
Lo primero que hizo al llegar a casa fue marcarse un pipi en el comedor, pero desde entonces, el 99% de las veces lo ha hecho en los periódicos que le hemos puesto. Con las cacas estamos a un 50%.

Ahora lo que me preocupa es que esté bien, que no se sienta sola, que no añore a su familia. A veces se pone a gemir sin ton ni son, y tengo miedo de que le pase algo y yo no sepa descifrarlo.
La verdad es que, desde ayer, Roger y yo estamos como «en tensión», pensando en cada momento si estará bien o no.
Supongo que es cuestión de acostumbrarnos. De momento, esta noche no parece haber llorado, o al menos no la hemos oído, y cuando me he levantado, todo el pipi estaba en los periódicos asi que, mejor no ha podido hacerlo!! 🙂