Depresión

Hoy tocaba depresión.
Esta mañana, a raíz de un problema monetario he empezado a darle vueltas a mi carrera, más incluso de las que ya le había pegado antes. Aún me quedan 3 años de carrera y eso suponiendo que cada curso me cueste un año, cosa francamente difícil teniendo en cuenta que trabajo a media jornada todos los días (espero que no me tiren a la calle de momento, porque es lo único que me faltaba).

Asi que he vuelto a pensar si tiene algún sentido que sacrifique cada tarde de mi vida en unas clases que no sé cómo acabarán. Podría estar trabajando a jornada completa y ganando casi (seamos realistas) el doble. Pero existe otro problema añadido: Yo.

Yo no quiero quedarme sin nada, sin una carrera que me ha costado casi 4 años perdidos en mi vida. Sería traicionarme a mi misma y todo lo que pensaba hasta ahora. Por desgracia no vivo del aire, como le he dicho a alguien hoy, y tengo que ganar dinero para poder comer, leer, navegar, etc… (en orden de preferencia leer, navegar, comer..).

Pero no quiero dejar mi carrera…no quiero…pero no se si me sirve de algo! Y además trabajo en algo de lo que no tengo titulación y eso me frena para dejar la Univ definitivamente.

No sé que hacer, la verdad. Creo que dejaré la asignatura de los Martes y Jueves para trabajar tambien esos días….

Hoy no es mi día….

Las Gafas

Hace…por lo menos 4 años, me diagnosticaron miopía en ambos ojos y astigmatismo en uno de ellos. Desde pequeña siempre quise llevar aparato, gafas, etc… no me pregunteis por qué, aun estoy buscando la respuesta a esto, asi que ese día fue uno de los más felices de mi vida (o al menos eso pensé en el instante que duró la conversación con mi oftalmólogo).

Mis primeras gafas fueron, cómo no, de pasta negra y cuadradas. Las adoraba! Siempre me las ponia, hasta para ir al baño! Y además, por fin veía con claridad. Cada mañana (porque no podía dormir con ellas, evidentemente) descubría como al ponermelas, todo a mi alrededor cambiaba y se definia mucho mejor y con un colorido más vivo.
Hasta que llegó el verano y me olvidé de ellas. Pasó el invierno, y en Febrero recordé que tenía gafas. Al ponérmelas no noté cambio alguno: seguía viendo igual de borroso. Empecé a pensar que la vista se me iba, y que me quedaría ciega al hacerme mucho más mayor, asi que volví al oftamólogo. Las dioptrías habian subido asi que encargué cristales nuevos y de paso una nueva montura, muy muy discreta. De nuevo, volví a ver y a mirar.

Ultimamente, sólo las utilizo para ir a clase, donde de verdad necesito ver y mirar. Cuando salgo a la calle las gafas vuelven a su estuche. De ese modo ya no veo gente que me mira, ojos que me observan, ya no imagino que todos hablan de mi, y me señalan…asi que, siento que lo que no veo, no tiene apenas importancia, que nada de lo Borroso me puede hacer nada, y lo único que realmente tiene poder es lo unico que veo, lo más cercano, yo misma.